En los centros de datos, si falla un sistema de gestión de la temperatura, las temperaturas de las salas de servidores pueden alcanzar niveles críticos en cuestión de minutos. La única solución inmediata suele ser un apagado de emergencia, el peor escenario posible para cualquier operador de un centro de datos.
Para evitarlo, es esencial una sólida protección de la tensión, que vaya más allá de las salvaguardas básicas de secuencia de fases y pérdida de fases.
Al mismo tiempo, dado que el consumo de energía es un factor crítico, cada vez es más necesaria una medición precisa de la energía para garantizar la eficiencia y el control de los costes.